“Enano Saltarín”.

Uno de los cuentos favoritos de mi infancia era el del “Enano Saltarín”. Contaba que en un tiempo muy lejano un rey paseando por sus dominios se interesó por una joven. Su padre para hacerse importante mintió diciendo que su hija era capaz de convertir la paja en oro. El rey quiso comprobarlo pero si le habían mentido ella sería desterrada. Su única salvación fue la ayuda que le ofreció un enano que apareció, él convertiría la paja en oro pero a cambio de algo. Tras pedirle varias cosas finalmente él le pidió su primer hijo a lo que la chica accedió. Ocurrió que el rey se casó con ella y tuvieron un hijo. El enano apareció para reclamar lo que era suyo. La chica desesperada le rogó y el enano accedió a un último trato: si en tres días adivinaba su nombre renunciaría al pequeño.